12h en Nikko

Nikko, la luz del sol, es una pequeña ciudad a unos 140km al norte de Tokio. Si vas a Japón y pasas unos días en Tokio, no puedes dejar de ir. En ocasiones he oído referirse a Nikko como la pequeña Kioto. Y con razón.

Aunque mucha gente que visita Nikko pasa al menos una noche allí (se pueden encontrar excelentes onsen), yo siempre he ido y vuelto en el mismo día (desde Tokio), de ahí el título de la entrada.

Fui a Nikko por primera vez en 2001. En aquella ocasión, nos acompañaba una chica de Tokio que nos hizo de guía durante la excursión. Con el fin de evitar el “tren de los turistas” (bastante más caro), nos hizo tomar una combinación de metros y trenes locales desde Takadanobaba (donde nos alojábamos) hasta Nikko. Tengo que decir que encontrar la combinación adecuada (con no menos de 3 ó 4 transbordos) no fue fácil, ni siquiera para ella, por lo que cuando volví por mi cuenta en 2010 tomé el tren directo sin pensarlo. Si no quieres perder mucho tiempo (o perderte tú mismo), es la mejor opción. Como puedes ver aquí, lo más rápido y sencillo es tomar un limited express desde Shinjuku. Por desgracia, no todo el trayecto pertenece a la compañía JR, lo que significa que tendrás que pagar una parte del billete incluso aunque tengas el JR pass.

Una vez el Nikko, lo primero que vemos es un pueblo relativamente pequeño (menos de 100,000 habitantes) y no muy diferente de otras tantas ciudades turísticas de Japón. Si tienes la suerte de ir en Abril o Mayo, es fácil que te encuentres con alguna fiesta de primavera, como el Yayoi Festival o el Shunki Reitaisai. En 2010, tuve la suerte de ir por allí durante la primera fiesta, el Yayoi festival:

La zona de los templos está a solo un paseo del pueblo de Nikko. Vale la pena tomárselo con calma y dedicar al menos 3 ó 4 horas para ver la zona. Lo primero que haremos es cruzar el puente Shinkyo (el puente sagrado) hacia la zona de los templos:

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Una vez al otro lado del río, pagamos la entrada al recinto (aquí podéis consultar precios y horarios) y dedicarnos a pasear y disfrutar de la belleza de los templos:

Como cosas llamativas del complejo, es inevitable mencionar los famosos tres monos sabios (no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal):

IMG_4806 También podrás ver el almacen de sake de los monjes, cruzarte con un par de luchadores de sumo (una celebridad en Japón) o ver las esculturas de Nio, el dios guardián:

Los japoneses, en general muy supersticiosos, aprovechan la visita para comprar papelitos con la buena fortuna. Además, si hay algo en la predicción que no te gusta, puedes dejar el papelito atado en alguna de las cuerdas que hay para ello (es una forma de dejar la “mala suerte” atrás):

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Cuando te canses de los templos, y antes de volver, te recomiendo que tomes el autobús al lago Chuzenji y la cascada Kegon. No está lejos (unos 50 minutos, mira aquí) y la transformación del paisaje es impresionante. Esta zona está más elevada (algo más de 1000 metros) y no es raro que haya nieve incluso en Mayo. Si tienes suerte, podrás ver algún grupo de monos correteando entre las casas. Cuando fui por primera vez en 2001 era Febrero y la cascada estaba completamente congelada. En 2010, fui en abril y, aunque había mucha nieve, no estaba congelada como en la anterior ocasión.

A estas alturas de la excursión ya estarás agotado y va siendo hora de volver al hotel a descansar. Es una excursión un poco larga, sí, pero también una de mis favoritas desde Tokio.

Como siempre, si quieres ver más fotos de mi viaje de 2010 a Japón (en 2001 no llevaba cámara de fotos), puedes ver este álbum de Flickr.

No dudes en preguntarme cualquier cosa si tienes curiosidad sobre algún tema o piensas ir y quieres algún consejo.

¿Qué comer en Japón?

Aunque ya me rondaba por la cabeza desde hace un tiempo, finalmente me he animado a escribir esta entrada tras la petición de . ¡Gracias por el empujón!

Para empezar, quiero aclarar que no voy a hacer un repaso de la gastronomía japonesa. Eso lo podéis encontrar en miles de webs. En su lugar, voy a centrarme en mi experiencia personal y en los platos (y bebidas) japoneses que más me gusta comer cuando ando por allí.

SPOILER: ya te adelanto que el sushi y sus variantes no es uno de mis platos favoritos… O_o

Bebidas

Vamos a comenzar por lo más fácil, por las bebidas. Cuando estoy en Japón, me paso el día bebiendo té verde. En muchos restaurantes (incluyendo la cafetería de la Universidad), se puede encontrar un dispensador de té verde gratuito; en Japón, es muy común que la gente beba té verde junto con la comida, igual que aquí solemos beber agua. Por si no fuera suficiente, suelo comprar botellas de té verde frío (como la botella verde de la foto de abajo) para beber mientras estoy en el despacho trabajando. La verdad es que al principio tiene un sabor un poco particular, pero me acostumbro pronto y, de hecho, lo acabo echando de menos cuando me voy.

Otro descubrimiento reciente ha sido el calpis. Después de muchos años ignorándolo, se me ocurrió probarlo y…¡ahora me encanta! Sabe como a yogur, pero está bastante más ácido (y más líquido). Puedes comprarlo concentrado (y se prepara mezclándolo con agua) o bien ya preparado, como la botella blanca de abajo:

Otra bebida típica de Japón es, como no, el sake, similar al vino pero hecho de arroz. Personalmente no me gusta mucho, lo encuentro muy fuerte (aunque su graduación no es mucho mayor que la de el vino, entre 14 y 20 grados normalmente, así que imagino que la sensación se debe al sabor del sake). Para acompañar la comida, prefiero una cerveza, y en Japón las hay de muchos tipos (aunque algo caras para los estándares españoles).

Por supuesto, hay muchas más bebidas típicas en Japón (y difíciles de encontrar aquí), desde la Fanta “grape” (de uva, demasiado dulzona para mi gusto) o la Melon Fanta (el vaso de color verde en la foto de abajo, ¡me encanta!), hasta todo tipo de cafés de lata, bebidas energéticas y un largo etcétera. No hay más que parar en cualquier máquina de bebidas y elegir algo nuevo cada vez…

No voy a hablar del ramune y su famosa botella con una bola porque todavía no lo he probado. A ver si en el próximo viaje cae…

Mis platos favoritos

Siendo un fan de la comida italiana, no fue ninguna sorpresa que los fideos japoneses me gustaran en todas sus formas. Los más populares son el ramen, la soba y el udón (no te pierdas esta entrada en el blog de David Esteban, Flapy, para saber más sobre los tres tipos de fideos). El ramen son los típicos fideos chinos y se suelen tomar a menudo en una sopa con pollo, verduras, gambas, etc. No es un plato que suela pedir en los restaurantes (no son mis fideos preferidos), pero no es raro que compre ramen instantáneos (como los yatekomo en España) en el konbini para cenar. Echas agua caliente, esperas unos minutos y… ¡a cenar!

Sin embargo, mis preferidos son la soba y el udón. La soba consiste en unos fideos finos, de color más oscuro (gris o verde). En general, los sirven fríos sobre una bandeja de pequeñas cañas de bambú. Se toman sumergiéndolos primero en un bol de soja (para darles sabor). Suele ser el acompañamiento que elijo cuando como en uno de los restaurantes de la Universidad. El udón, probablemente mi favorito, se distingue del ramen en que los fideos son bastante más gruesos. En muchas ciudades de Japón se pueden encontrar restaurantes especializados en udón. En ellos, primero te sirven una ración de udón frío o caliente (bueno, la única diferencia es que en el caso de que los quieras fríos, los ponen unos segundos bajo el grifo de agua). A continuación, coges tu plato de udón y recorres una barra llena de complementos (verduras en tempura, pollo frito, gambas, salsa de soja, y un largo etcétera). Al llegar al final de la barra, pagas en función de lo que has escogido, pero sigue siendo muy barato (no creo haber pagado nunca más de unos 5€ ó 6€ en uno de estos restaurantes).

En la foto de abajo podéis ver un plato de udón (izquierda) y otro de ramen (derecha). En este caso, la comida de la izquierda la tomé en un restaurante de la cadena Ootoya, que ya mencioné en alguna entrada anterior (una de mis favoritas en Tokio). En la foto de la izquierda, además del udón (arriba a la izquierda), podéis ver el bol de soja (abajo a la derecha) y un plato de katsudón (abajo a la izquierda), otro de mis platos favoritos compuesto principalmente de lomo rebozado y huevo y sobre un bol de arroz.

Por supuesto, otra cosa que es imposible evitar en Japón es el arroz. En Japón es normal usar el arroz como guarnición, más o menos igual que hacemos aquí con el pan. Este es el aspecto de una comida típica en la cafetería de la Universidad:

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En la foto podéis ver pescado rebozado, arroz, tortilla, sopa de miso (presente en casi cualquier menú) y un yogur. No es tan diferente a lo que comemos por aquí, ¿verdad?

Otra especialidad japonesa es el tonkatsu, que consiste en cerdo o pollo empanado y frito, acompañado de col cortada muy fina. En Nagoya, es muy popular una variante llamada misokatsu en la que se le añade una salsa de soja bastante fuerte por encima. El sabor me gusta, pero es demasiado dulzón y a la larga me satura un poco.

Otra especialidad de Nagoya que me encanta es el hitsumabushi: anguila al grill sobre un bol de arroz. La anguila (unagi) es un plato muy popular en Japón, aunque se cocina de formas diferentes en cada región. El hitsumabushi, la variante de Nagoya, se come en cuatro pasos: divides el bol en cuatro partes y te comes la primera tal cual, sin añadir nada; la segunda y la tercera se come añadiendo los ingredientes que incluye el menú (salsa, alga nori, varios tipos de verduras, etc); y, la cuarta, te la comes repitiendo la opción que más te haya gustado. Este es el aspecto de un menú típico de hitsumabushi:

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Otro plato que descubrí en Nagoya y que me pareció muy sabroso es el omurice. Básicamente, se trata de una tortilla rellena de arroz a la que se le añaden algunos ingredientes. Personalmente, me encantó el de salmón:

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Los izakaya

Al igual que en España, los japoneses son muy dados a ir “de tapas”. Para ello, hay unos locales llamados izakaya donde suelen ir estudiantes o trabajadores al terminar la jornada a beber, comer tapas, beber, comer más tapas, beber, beber… Vamos, que se suele beber bastante.

Suelen tener una gran variedad de tapas, aunque me temo que no me sé los nombres de casi nada (si necesitas información, puedes preguntar a mochitto, que trabaja en uno de ellos). De hecho, no es un lugar fácil para un turista. Aquí puedes encontrar aperitivos de judías de soja (edamame, la foto de abajo a la izquierda), brochetas de pollo (yakitori), patatas fritas (y una variante más refinada hecha de batata en vez de patata), cortezas de cerdo, varios tipos de ramen, albóndigas de carne, una sopa con tripas de ternera cuyo nombre no recuerdo (la foto de abajo a la derecha), varios tipos de sushi, y un largo etcétera.

 

Otros

Para terminar, voy a comentar brevemente algunas otras comidas típicas de Japón. Por ejemplo, los takoyaki son muy populares, sobre todo en la zona de Kansai y, en particular, en Osaka. Se trata de bolas de harina y trozos de pulpo (“tako” es pulpo en japonés). Se venden normalmente en puestos callejeros para que lo comas mientras paseas. Tengo que decir que no me gusta especialmente, lo encuentro demasiado blando (la pasta) con trozos demasiado duros (el pulpo). Los he comido mejores y peores, pero en ningún caso me entusiasmaron. El okonomiyaki es también otro plato callejero muy popular. En este caso es una especie de tortilla pero cuyos ingredientes son harina, verduras, varios tipos de salsa y casi cualquier cosa (carne, gambas, calamares, etc, etc). En las fotos de abajo puedes ver como preparan takoyaki (izquierda) y okonomiyaki (derecha).

Por último, no puedo dejar de mencionar los famosos dorayaki (los dulces que le vuelven loco a Doraemon), los mochi (dulces de arroz, como una gominola gigante), el meron pan (pan de melón), o los helados de soda (abajo a la izquierda), que me encantan. Además, por supuesto, es posible encontrar pizzerías (abajo a la derecha), cadenas de hamburgueserías (tanto las habituales como otras propias de Japón), cadenas de donuts (como Krispy Kreme), etc. Vamos, si prefieres la comida occidental, tranquilo que tendrás oportunidades de sobra…

Por cierto, si echas en falta algún plato y tienes curiosidad, ¡no dudes en preguntarme!